Y yo sólo puedo pensar que el lunes pasado, mientras caminaba escuchando mi música al paradero en un precioso día de invierno, donde el cielo era realmente azul, la cordillera se veía majestuosa nevada y el sol calentaba e iluminaba las ramas solitarias de los árboles y las hojas en suelo después de la lluvia de la noche anterior, tuve más de diez minutos de pura trascendencia.
Porque siento que mientras tenga esos pocos minutos donde puedo pararme de mis preocupaciones y el ritmo apresurado de la vida para contemplar y disfrutar una caminata, la pregunta por la levedad del ser y por el dejar de existir pierde toda su importancia. Si puedo hacer mágicas y especiales las cosas más pequeñas de mi día y ser realmente feliz por el poco tiempo que sea que dure eso, ¿Cuál es la importancia de la muerte? Si ahora estoy viva y sé -para los efectos prácticos- que existo, pienso que la nada no puede ser tan aterradora. Es la nada y no tiene nada en ella. Y si resulta que mi lógica tiene razón y si hay una serie de otras vidas hasta que con todo lo que amamos, aprendimos y sufrimos logramos purificarnos y llegar a un tipo de energía comparada a lo que podría ser dios, tampoco es tan terrible. Después de todo, si logre encontrarle un sentido a esta vida, esa idea por la cual soy capaz de vivir y de morir, lo más seguro es que pueda encontrárselo a otras.
Para mi, la pregunta por la trascendencia de mi inmanencia ya esta resuelta. No necesito un gran sentido que le de un sentido a los días que he vivido, necesito sentir cada cierto tiempo en uno de esos días la necesidad irrefrenable de dar las gracias por estar viva y tener la oportunidad de ver el cielo azul, la cordillera nevada, las hojas anaranjadas y sentir el sol acariciándome la piel.
A veces sólo basta con ser feliz por las cosas más tontas y sentir que uno va cambiando para mejor.
[Moriré dentro de estas dos semanas
con todo lo que hay para la U]
con todo lo que hay para la U]

3 voces opinando:
Hace ratito ya que comencé a pensar así, esas pequeñitas cosas que de pronto hasta parecen insignificantes son las que al fin y al cabo nos mantienen vivos, las que nos renuevan... y claro que no es tan terrible, te apoyo amiga mía!
Gran reflexión, me encantó.
PD: Estoy teniendo problemas con los enlaces, al problema de publicarlos no aparecen... ¿te pasa lo mismo?
al momento*
Amiga mía, sé que debes tener algunas fotografías or ahí que has tomado.. por qué no te creas una cuenta? :) y comentamos nuestras fotos jajaja, te quiero y a ver si te animas! :)
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