Es como si estuviera viviendo dos vidas completamente distintas, como si cada vez que me subiera a un bus le pusiera pausa a una y cada vez que me bajara le pusiera play a la otra. Son dos vidas distintas que no se tocan ni se superponen, es como si continuara viviendo mi día a día en escenarios diferentes, siendo la misma persona, pero haciendo cosas diferentes.
Camino por Santiago y me resulta tan normal como cuando camino por Concepción, y cuando estoy con mi familia es como si nunca me hubiera ido. Ya había experimentado esa sensación de familiaridad antes y me encanta tenerla, pero no me parece menos curioso esto de sentir que siempre he estado ahí en ambas partes.
Supongo que es una especie de regalo que me pueda sentir como en casa en dos lugares tan distintos.
[Nueva música de Loreena Mckennitt :)
Debo ir a uno de sus conciertos]

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