Tuesday, March 22, 2011

Leí en alguna parte que a las personas les gustaba el número de la fecha de su cumpleaños, precisamente porque era de su cumpleños... y que más decir que les gustaba la fecha de su cumpleaños porque nacieron en un día como ese. Recuerdo en alguna entrada pasada decir que en mi caso no era así y ya no estoy tan segura. Supongo que es porque ya no me creo tan diferente de los otros mortales y pienso que algo tan trivial como eso debería afectarme a mi también.
Lo que si sé, es que me gusta el número 22, pero sobre todo me gusta que sea el segundo día de otoño o de primavera en algún futuro lejano donde logre vivir en europa, mis dos estaciones favoritas del año. Me encanta haber nacido un día después del equinoccio y ser una hija del otoño, de cuando las hojas se vuelven de colores y crujen al pisarlas, de cuando las noches se van haciendo más largas y se huele en el aire la humedad, es agradable encontrarse en el cambio de lo que uno necesita después de la larga estación anterior.
Siempre he identificado mi cumpleaños con esa calma y esos colores cálidos.

Hoy fue un día tranquilo, clases, saludos, relajo, sushi, una botella de vino y conversación.
También fue más alegre que mi pasado cumpleaños porque pude compartir con mis papas y mi hermano antes. Por otro lado, sé que he dejado atrás mi adolescencia completamente, que aparentemente no es algo que pudiera decir el año pasado; es increíble la cantidad de confianza que se ha instalado en mis huesos, en mi postura, en mi mirada y en mi forma de hablar. Y creo que eso sólo lo ha hecho venirme a Santiago. Ha sido un fuerte año de crecimiento y espero en este no volver a estancarme.

[It just... happiness]

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