Friday, October 29, 2010

Lo cotidiano tiene algo de mágico en su pasar constante. Uno se levanta todos los días, se ducha y come algo, quizás algún café cargado para despertar o quizás una carrera apurada para no llegar tarde. Se sube a su auto o a la micro o al metro con dirección al trabajo, al estudio o lo que sea por lo que uno se tuvo que levantar temprano. Almuerza, llega de vuelta a la casa a echarse en el sofá a ver televisión, dormir una siesta o seguir estudiando. Siempre terminamos nuestro día llendo a la cama, ya sean las 10 0 las 5 am. Y la vida se nos corre entre los dedos, mientras la rutina se instala casi inquebrantable.
La vida no es mucho más que una serie de días que se van sumando, y es sobrevivir a ellos una de las cosas más difíciles que quizás haremos. Porque es a través de esta serie de días que nos vemos enfrentados a la vida en su misma experiencia. Y vaya que a veces se hace cuesta arriba.
Como sea, lo cotidiano tiene algo mágico en su pasar, porque tú no te enteras muy bien como se te mete debajo de la piel y se hace indispensable para ti. A veces lo que uno más extraña son esas pequeñas cosas que a veces sin mas ni mas desaparecen. Y tú te encuentras pensando un día por la tarde, lo mucho que extrañas como tu gato que murió te pegaba con su cabeza en la pera para que le hicieras cariño. Y después desaparece, porque ya tienes una nueva rutina. Pero eso no quita que las cosas que más indispensables se te hacen, son esas a las que no prestabas mucha atención, porque eran muy insignificantes y dabas por hecho.


[En Concepción :)]

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