Parece que tendré que reacostumbrarme al nuevo diseño para escribir en el blog (y debo decir que el otro me gustaba más, tenía mas colores, era fácil de entender y amable con sus aplicaciones). Pero será.
Sólo puedo decir que estoy absorbida por todo lo que tengo que hacer, entre la universidad y trabajar los fines de semana, no me queda mucho tiempo para descansar, pensar y ser creativa. Ha sido una buena experiencia si, más allá de porque sea la primera vez que trabajo, me ha tocado una experiencia de vida que encuentro fundamental. Estar censando en una comuna como San Miguel donde hay tanta diversidad me ha hecho ver la realidad de otras personas, realidad que casi nunca puedo ver por vivir en una familia de clase media alta, estudiar en colegio privado y luego en una universidad como la católica.
Es bueno ver como viven otras personas y cuales pueden ser sus problemas, te hace replantearte lo mucho que piensas que te falta y te das cuenta de que al final tienes más que mucho y tienes mucho por lo que estar agradecida. Mis problemas no son problemas y no debería tomarlo como tales.
Creo firmemente que todo en la vida ocurre por algo y que llega cuando uno necesita que llegue, así que estoy feliz por lo que estoy haciendo. Y un poco más de dinero nunca esta demás para empezar a juntar de nuevo plata para viajar. Lo único lamentable ha sido perderme la mayoría de los almuerzos familiares, es impresionante la falta que me hace poder estar con gente al menos una vez a la semana, reunirme en familia y conversar. Pareciera que ya casi no veo a nadie y me entero de pocas cosas.
Por otro lado, la universidad ha estado pesada y no tan interesante. Creo que lo único que realmente disfruto son las clases de psicoanálisis, que me parecen demasiado entretenidas, aunque aun no les compre toda su teoría. Es una pena que todos mis otros ramos me parezcan algo necesario sí, pero que probablemente no habría estudiado sino me obligaran, en mayor y menos medida. Además de que todo es francamente denso y difícil, y mi lindo promedio se ira al suelo con lo mucho que me había costado tirarlo para arriba. Pero así son las cosas.
Sólo puedo decir que estoy absorbida por todo lo que tengo que hacer, entre la universidad y trabajar los fines de semana, no me queda mucho tiempo para descansar, pensar y ser creativa. Ha sido una buena experiencia si, más allá de porque sea la primera vez que trabajo, me ha tocado una experiencia de vida que encuentro fundamental. Estar censando en una comuna como San Miguel donde hay tanta diversidad me ha hecho ver la realidad de otras personas, realidad que casi nunca puedo ver por vivir en una familia de clase media alta, estudiar en colegio privado y luego en una universidad como la católica.
Es bueno ver como viven otras personas y cuales pueden ser sus problemas, te hace replantearte lo mucho que piensas que te falta y te das cuenta de que al final tienes más que mucho y tienes mucho por lo que estar agradecida. Mis problemas no son problemas y no debería tomarlo como tales.
Creo firmemente que todo en la vida ocurre por algo y que llega cuando uno necesita que llegue, así que estoy feliz por lo que estoy haciendo. Y un poco más de dinero nunca esta demás para empezar a juntar de nuevo plata para viajar. Lo único lamentable ha sido perderme la mayoría de los almuerzos familiares, es impresionante la falta que me hace poder estar con gente al menos una vez a la semana, reunirme en familia y conversar. Pareciera que ya casi no veo a nadie y me entero de pocas cosas.
Por otro lado, la universidad ha estado pesada y no tan interesante. Creo que lo único que realmente disfruto son las clases de psicoanálisis, que me parecen demasiado entretenidas, aunque aun no les compre toda su teoría. Es una pena que todos mis otros ramos me parezcan algo necesario sí, pero que probablemente no habría estudiado sino me obligaran, en mayor y menos medida. Además de que todo es francamente denso y difícil, y mi lindo promedio se ira al suelo con lo mucho que me había costado tirarlo para arriba. Pero así son las cosas.
