Sunday, August 13, 2017

Hoy recordé que llevo más de 10 años queriendo visitar europa y por un segundo me traslade a ese momento y sentí las ansias locas, todo ese deseo contenido antes que lo dejara ir. Mañana iré a Valencia, donde vivía esa persona que me dijo cuando tenía 14 años que visitar Europa era caro y no era tan sencillo como llegar aquí y viajar. Yo veía el atlántico como un obstáculo tan grande que una vez que llegara aquí todo estaría cerca.

Y en cierta forma, así fue. Pienso que lo que les impide ver a los europeos que los países están tan cerca es justamente lo cerca que están y lo poco atractivo que eso los vuelve. Siempre puedes dejarlo para después. En cambio desde latinoamerica, todo está más lejos y para aquello que lo queremos conocer todo, implica tenerlos siempre presente.

Ahora Europa me parece tan cercana, limitada solamente por el dinero que puedas tener claro, pero solo basta con tomar un avión, un bus o un tren y saltas a otra cultura y otro paisaje. Así que si bien siempre será un tema de dinero, y el atlántico sigue siendo un obstáculo. Sé que esto es posible y no está fuera de mi alcance.

Ahora veo en la televisión un documental de alguna ciudad  o país al que aún no he ido y quiero tanto ir, y saber que está ahí, a un pasaje que no me dejará en la pobreza, es algo que no puedo dejar ir aún.

[Y la familia si viene por aquí]

Monday, July 03, 2017

Manifiesto de otoño



Por Cristian Warnken

Le pido a una vecina que por favor, no barra las hojas de otoño que se han acumulado estos días en nuestra vereda común. Me mira extrañada. Sonríe....


Comprendo que sea difícil entender a un vecino que defienda el derecho de las hojas de los liquidámbares y los “ginkgo biloba” a permanecer ahí, para ser contempladas, para ser pisadas (algunas crujen), para jugar con ellas.

Las hojas del otoño en nuestra ciudad desafían nuestros intentos de tener todo bajo control.

Innumerables hojas amarillas, rojas, castaño, caen y caen sin tregua, como diciéndonos: “Todo cae, pero caer es hermoso.
Eres también una hoja de tu propio otoño, batida por el viento, déjate caer".

Somos pasajeros. Destellos en la noche.

Pensamos que aceptar eso con resignación significa asumir una humillante derrota, la derrota ante la finitud y la muerte.

Pero el mismo otoño —gran maestro de las estaciones— se encarga de enseñarnos que envejecer y declinar es bello.

El otoño no se hace implantes ni liposucciones a sí mismo.

No busca prolongar artificialmente la primavera, esplende con el máximo de intensidad en el momento mismo de eclipsarse, igual que las estrellas que, cuando colapsan, estallan en un espectáculo pirotécnico de adiós.

El cielo se ha encargado de hacer del ocaso una fiesta y no un funeral. ¡No barramos las hojas de este otoño, dejémoslas el máximo tiempo posible acompañarnos en nuestro fugaz paso por esta tierra!... Si los niños no pisan las hojas de otoño desde temprano, - ¿qué tipo de adultos serán mañana?

La mayor parte de nuestras neurosis, frustraciones, rabias y falta de sabiduría para vivir nacen de que nadie nos ha enseñado a envejecer y a morir...- salvo el otoño.

Pero para mirar y aprender de las alfombras de hojas, hay que tener tiempo. ¿Y quién tiene hoy tiempo?

No tenemos ni tiempo para detenernos para entender que nosotros mismos somos el mismo tiempo que se nos va.

En estos días vertiginosos, en que malgastamos la poca vida que nos fue dada en tacos interminables, en correr de asunto en asunto, de “evento” en “evento” como sombras, y en que hemos dejado de vivenciar la vida como el mayor acontecimiento de todos, es bueno arrimarse a un árbol de otoño.

Permanecer junto a él lo más que podamos y decir como Fausto, embelesado y redimido ante Helena: “El espíritu no mira ni hacia delante ni hacia atrás. Tan sólo el presente es nuestra felicidad”.

Es interesante que el arquetipo del nihilista, el Fausto que no sabe gozar del presente —salvo en este diálogo con Helena y en la escena final de la obra— y es devorado por sus deseos insaciables y el futuro, encarne por un momento lo que el mismo Goethe llamó “la salud del momento”.

Mientras miro embelesado caer las hojas de los árboles de este otoño, compadezco a los que veo correr desaforadamente tras un éxito ilusorio y vano.

¿Qué Presidente de la República, político, empresario o estrella de rock tiene tiempo para perder deambulando entre las hojas, con amigos y no con asesores o guardias personales? ¿Cuántos de nosotros mismos no estamos secuestrados por nuestros propios éxitos?

Pregúntate dónde está “tu” otoño, cuántas hojas contaste en la vereda de tu calle, y serás mejor gobernante, mejor empresario, mejor artista, mejor hombre.

No es en las encuestas, en los “focus groups”, en los indicadores económicos, en los gráficos de fastidiosos y monótonos “power-points” donde están las respuestas.

La respuesta, como dijo Bob Dylan —que está cantando mejor que nunca a sus 70 años—, “está temblando en el viento”.

No es cierto que para ser un mejor país necesitamos sólo más “emprendedores”—como se repite tanto hoy.

Lo que el mundo necesita hoy con urgencia son más contemplativos, más sabios, más habitantes del instante, más guardianes del otoño.

Por eso, querida vecina, no barra esas hojas, que no son hojas sino espejos, letras de un alfabeto inmemorial que de nuevo debemos aprender a leer, para volver a ser.


[Hoy me siento en casa, 

y me iré a contemplar el otoño en el verde del verano]

Saturday, June 24, 2017

Carta a la chica que recién comenzó a escribir este blog

Aparentemente el 2007 sigue siendo el año donde más tuviste que decir o escribir en este blog. No es que no lo haya intentado, quizás tuve menos cosas que decir, quizás estoy viviendo más.

¿Porque vivías harto en tu cabeza, sabes?

Eso está bien, en algún momento dejarás de sentirte como un bicho raro y te aceptarás con todas tus peculiaridades. La mayor de todas es que vas lento por la vida, o quizás no. Quizás lo correcto es decir que vas a tu propio ritmo. Y eso te ha llevado muy lejos. Literal y figurativamente hablando.

¿A qué no puedes ni adivinar de donde te estoy escribiendo esta carta?

Te lo diré, estás en una pequeña habitación para ti sola en Sarajevo. Si, Sarajevo. Quizás tienes que ir a buscarlo al mapa, quizás recuerdas que aquí fue donde asesinaron al archiduque Franz Ferdinand, el heredero del imperio austro-húngaro.

¿Cómo es que llegaste a Sarajevo 10 años después? En bus, claro. Desde Belgrado. En algún punto, 9 años después de que te imaginaras viviendo en Italia y conociendo el Partenon, google maps te llevó a preguntarte que había en estos países de los balcanes, que tanto miedo causaban y que tan lejanos parecían y simplemente no pudiste con las ganas de conocer. Te lo digo, tu pasión por Italia pasó a segundo plano (Aunque mientras estuvimos ahí resurgió, queda más y más en el pasado).
Y no creas que en 10 años te volviste valiente. Hace 3 semanas cuando estaba en Koufonisia (Si, yo tampoco había escuchado de ella y gracias a internet también descubriste esta isla paradisíaca donde decidí volver a pasar unas vacaciones de ensueño), no me pude dormir de la ansiedad que me generaban dos cosas:

- No tener ticket para el ferry que salía al otro día muy temprano de la isla
- Tener miedo de como llegar a Sarajevo desde Belgrado, porque había muy poca información y todo el mundo hablaba de lo peligroso de los caminos, la conducción y las montañas.

Así que un par de cosas. No te has vuelto más valiente, sólo sigues igual de obstinada. Y te lo tengo que agradecer, si no estuvieras tan empecinada con llegar acá en este momento, estoy segura que yo no estaría aquí. Es esa obstinación la que te hace sacar valor y cobijarte en la racionalidad de pensar que si otros lo han hecho, tú también puedes. Y si, fue raro tener que comprar el pasaje, pero tu estudio de las cosas y tu lento dejar ir y prepararte para lo que sea que surja, te ha surtido efecto.

Esa fuerza que recién descubriste al salir de tu depresión te acompañará durante al menos estos diez años. Y nos hará invencibles frente a nuestros propios miedos. Esos cambios de humor también han disminuido bastante, aunque a veces aún vuelven. Los he aprendido a apreciar.

Y me asombra la claridad con la que veías las cosas. No sé porque he caído en la necedad de los adultos de pensar que los adolescentes sólo ven cosas parciales. Me gusta que me recuerdes que no es así cada cierto tiempo. Me gusta ver que tampoco he cambiado tanto, quizás te guste saberlo. Necesitabas tanta validación. Y ya no necesitas saber tantas cosas. Tomaste un camino y aquí estamos. Hay cosas que nunca tendrán sentido, porque simplemente son. Hay gente que disfruta dañando. Hay quienes que no pueden o no quieren evitarlo. Y hay tanta tanta gente siendo mejor persona y ayudando al resto, algunos hasta lo hacen con mala cara y todo, pero ayudan. Tenemos que seguir trabajando en cultivar la fuerza para soportar los malos momentos. Esa que recién encontraste y que es una pequeña llamita que a veces tu cabeza quiere apagar, bueno. Ahora es una chimenea que calienta una casita bastante confortable. Vamos a ver si la puedo hacer crecer hasta que pueda calentar a un pueblo, una ciudad, un país. Es una linda forma de pensar.

Y si, te has tirado al vacío un par de veces. Y siempre ha sido para mejor. Aunque no lo creas, hacer amigos se te volverá más fácil. Y se te pasaron rápidamente las ganas de que el tiempo pasara. El tiempo solo ha andado más rápido, pero créeme, lo has aprovechado y vivido al máximo, tal como querías vivirlo. Lo único que te pesa un poco es no haber tenido una relación seria y duradera. Pero puede ser porque todavía no estemos listas. Te curaste de las idealizaciones, pero no del estar más cómoda contigo misma que con otro y aún no ha llegado nadie a hacernos cambiar de opinión. Nadie que hayamos dejado. Si soy honesta, sigo corriendo como tú cada vez que le gusto mucho a alguien.

Y ya no extrañas a tu amiga de la misma manera, parece increíble pero algo se rompió y aún no sabes como repararlo. Ya no es igual, pero hay unas palabras que te tengo que decir, porque me habría gustado que las recordaras cada vez que sientes que las personas son demasiado, cada vez que estés enojada, frustrada, cansada. Para que te den perspectiva. Es esa perspectiva la que quizás termine de sanar la relación con tu amiga. Al menos así lo espero.

There isn't time -- so brief is life -- for bickerings, apologies, heartburnings, callings to account... there is only time for loving -- but an instant, so to speak, for that. - Mark Twain

No hay tiempo Carla. La vida es realmente demasiado corta para llevar resentimientos, cuentas pendientes, rencores. Si no lo sabrá esta ciudad. Todo puede terminarse tan rápido. Tú tía falleció, esa que era casi una extraña, que tu sabías que te quería como se supone que quieren las tías. Esa que te acogió en su casa y se transformó en todo lo que necesitaste. Tu amiga, tu mamá, tu mentora, tu cable a tierra. Es en parte gracias a ella que tienes una buena relación con tu mamá ahora, libre de culpas, resentimientos y cuentas pendientes. Y aún la extrañas mucho. Si pudiera mandar esta carta, lo único que te pediría es que le dijeras que se chequeara más a menudo porque no es inmortal. Quizás no cambiaría nada, porque sigo pensando que las cosas ocurren porque deben ocurrir, pero es lindo de pensar.

Te tengo malas noticias, te sigue costando un montón hacer cosas por alguien más. Pero si encontraste razones para ser feliz. Y si has aprendido a ser un poquito menos egoísta semana a semana. Pero se siente como si nos faltaran vidas para realmente conquistar eso.

Miro por la ventana,
Esos puntos lejanos
Que intentan reflejar,
El brillo de las ilusiones.
Y me doy cuenta,
Que todo puede ser en esta vida
Un día más vuelve a empezar
Duerme la luna, ya se va
Busco café, oigo llover y pienso en ti

Empaque mis esperanzas
Algunos libros, un par de sombreros
Mis ganas de aventuras,
Los consejos que me dieron,
Las cosas que aprendí,
Esa sonrisa que me diste
Esas lágrimas que me regalaste,
Mil recuerdos
Y un poco de amor.

Salí por adelante
Dejando los malos pensamientos
Hacia un nuevo rumbo
Por caminos nuevos
Inicie la etapa
Hacia mi felicidad
Con pasaje sin retorno,
Recordando a quienes quiero.

Tengo pasaje de retorno flexible, pero todo lo demás. Todo lo demás ocurrió un 12 de marzo casi 10 años después de que lo escribiste. Sin saber que estabas siendo profética.

Y el año pasado leí 100 libros. ¡100! Este año juro que lo he intentado, pero viajar y vivir se están metiendo en el camino. Y puede que ni tu entiendas que me queje de eso, porque estoy viajando, eso que sueñas con hacer. Aún no estoy lista para contarte la realidad de viajar, las emociones contradictorias que produce y cómo pasas de la maravilla de conocer y aprender al cansancio y la tristeza de sentirte lejos, sola y desarraigada. No puedes tener uno sin el otro. Pero supongo que son formas distintas de conocer. Ya no te sentirás rara por leer, conocerás tantos amigos producto de eso! Leer incluso te llevará a Lima y a España y te dará más de lo que jamás te imaginaste. Créeme, no eres la única con esa pasión. Y harás grandes amigas.

No has vuelto aun a isla de Pascua. Te viniste a Europa, así que no puedes quejarte. Pero si que volviste a esa realidad paralela y pausada que son las islas, que las hace parecer paradisíaca con ese mar por todos lados. Ojalá pueda volver a Grecia y esto no se transforme en un tema de las islas a las que después no volvemos.

No sé si nos iremos de Chile. Es cierto que ya llevo tres meses viviendo y viajando fuera, y que es en gran parte porque tu querías tanto salir. Pero ya no estoy tan segura que Chile sea un país tan falto de oportunidades o podemos preguntárselo a los Serbios y los Bosnios. Ni siquiera se si quiero  quedarme o volver, cruzaré ese puente cuando llegue. Si estoy agradecida de que nos hayas traído hasta acá y exista un puente que cruzar.

Si amas todo lo que puedes, a veces es suficiente y a veces se queda corto. Si eres feliz, casi siempre. Si eres más empática, aunque puede que eso sólo sea madurez y no mejora de carácter. Y si, todo sigue dependiendo de la perspectiva, es esa la que te permite ser feliz.

"Solo me queda por decir... que creo que voy a cambiar cuando salga de mi nidito y me vaya a vivir al mundo real, me quedan dos años todavía y pienso aprovecharlos, tengo la sensacion de que son mis últimos años de niñez alargada.

En fin... sigo tan rara y feliz como siempre, en general."

Si, creciste cuando te fuiste del nido y fue lejos la mejor decisión que tomaste. Y también aprovechaste esos dos años más. Desde el tiempo sólo los puedo mirar con nostalgia, porque cada vez te vas más lejos de tu familia y cada vez los extrañas más. Y te sientes tan dividida. 

Y desde Sarajevo te digo, sigues tan rara y feliz como siempre. Ahora sólo has encontrado a más raros por el camino. Y ya no estás tan sola. 

Ah, y entremedio estudiaste psicología, trabajaste dos años. Y te fuiste preparando lentamente para cumplir tus sueños. Estos dejaron de ser sueños en el camino y se transformaron en tu vida. Y aquí estás. Leyendo, pintando cada vez mejor, tratando de escribir un poco más, conociendo mucho y tratando de descubrir si las ganas de tener un hogar le pueden a las ganas de ver mundo. 

[Que lindo es conquistar miedos]

Sunday, June 18, 2017

La magia de poder escoger

Cuando me fije en ella vestía completamente descoordinada. Una chaqueta de cuero rojo, una falda con reflejos dorados y unos zapatos cafés que habían visto mejores días. Paseaba por las calles de Sofia buscando la escultura de una niña que leía y en su camino se encontró solo novias. No importaba, la caza de la escultura era sólo una excusa para salir a caminar y aprovechar su último día en Bulgaria.

Tiempo después me di cuenta que ella nunca vestía sin coordinar, pero desde que viajaba ya no le importaba tanto. ¿Morir de frío para verse bien? Los resfriados ya no son tan lindos cuando te obligan a quedarte encerrada. O eso decía. Muchas cosas habían cambiado en apenas unas semanas.

Ya no le daba vergüenza preguntar. Ya no sentía que debía conocerlo todo. Sabía aprovechar una pieza amplia y luminosa, una botella de whisky y unos lapices de colores. Sabía decir que si a las oportunidades aunque por su cabeza pasaran escenarios improbables de raptos y asesinatos. ¿Cuántos miedos cargamos por ser mujeres? ¿Cuánto estamos dispuestos a dejar que nos condicionen?

A veces se despierta y no puede creer que el tiempo existe y no esta constreñido a los fines de semana. A veces se despierta y decide volver a dormir, porque la vida es muy corta para no hacer lo que necesitas hacer.

Y un día se mirará desde el futuro, y se fijará en la chica de la chaqueta de cuero rojo que vestía completamente descoordinada y se preguntará ¿Qué pasó con ella?

O dirá, esa fue la semilla.

[Sofia]

Tuesday, June 13, 2017

93 días



Es curioso como la mente va jugando con uno, como te imaginas las cosas pero a la vez eres incapaz de pensar en los detalles.

¿Qué significan 93 días de viaje?

Que ayer cumplí 3 meses y ni me acordé, porque ya no me siento de viaje. Más allá de las obviedades de estar en movimiento, cuando tu vida es movimiento, encuentras rutinas y te das cuenta lo sencillo que es conocer gente nueva y adaptarte a una vida. 3 noches en la misma habitación ya hacen de una pieza tu hogar y sientes que no podrás seguir, pero ahí estás de nuevo. Y miras el mundo y la hermosura te cura todos los problemas, porque la belleza y la magia de conocer, pueden con la soledad y los problemas prácticos.

¿Qué puedo decir después de 3 meses?

Que es más fácil extrañar cuando sabes y recuerdas y sientes que extrañas. Que la distancia y la diferencia de horas, y especialmente, la diferencia de vida, son un gran peso en las relaciones. Requieren de mayor trabajo, porque ojos que no ven, corazón que se olvida.

Que el azul infinito del mar mediterráneo lo puede curar todo. Me quedé en las islas griegas con el corazón roto, sintiéndome más sola y lejana que nunca, pero esa inmensidad del mar... Verlo vale muchas cosas.

Que todo es cosa de costumbre. La cama donde uno duerme, lo extraño de un idioma. Las cosas van surgiendo, no te mueres en el intento de solucionarlo y ya después todo es familiar. Y recuerdas con risa lo mucho que algo te angustió o preocupó, hasta que aparece nuevamente lo desconocido. Y pasito a pasito, tu zona de confort crece.

También aprendí que la vida es demasiado corta para guardar resentimientos cuando te necesitan, que hay que dejar las cosas pasar.

Que la paciencia y la tolerancia son más sencillas con extraños. No sé porque estamos dispuestos a aguantar más cosas de desconocidos, para vivir. Quizás sea que no volveremos a vivir con ellos y por un ratito se pueden aguantar las cosas. Quizás es el inicio a practicar más tolerancia.

Que uno sigue siendo el mismo, que no hay grandes cambios radicales, que esperas ir por el camino correcto.

Que tienes menos idea de que quieres hacer con tu vida, pero por el momento las cosas están bien.

Que hay que buscar como generar ingresos y hacerlos crecer de forma inteligente, si quieres independencia. Quizás esa sea la meta, poder agarrar y partir, generando el propio salvavida.

Que hay otras formas de vivir, que me vendré a Grecia de vacaciones cada vez que pueda. Que la vida te va ayudando a crear oportunidades.

¿En verdad necesito la casa? ¿El auto? ¿Cuantas cosas hacemos para sobrevivir porque nos matamos trabajando?

El experimento de estas dos semanas era ver que se sentía una mini rutina y un poco de trabajo diario a cambio de lo básico y ¿Sabes Carla del pasado?

No se siente trabajar. Tienes vida para descansar, pintar, leer, estar con gente, pasear, ver series, recuperarte de un resfrío. Puedo dedicar 4-5 horas netas a hacer cualquier cosa, y se siente como si no estuviera haciendo nada que me fuera a quitar los segundos que corren. Porque ya no corren. Han pasado solo 3 meses, y se siente una vida. Venecia, la mezquita de Córdoba, mis infinitos paseos por Florencia. Están tan atrás, guardados en un lugar especial con el mar celeste de Koufonisia, con esa sensación de ¿De verdad ocurrió esto? Y saber que si, que existió, fue importante. Sólo el tener por delante algo tan especial hace que pueda seguir adelante. No sé para donde va la vida, no soy capaz de visualizar el futuro, pero eso se siente increíblemente bien. Me siento llena de contradicciones.

[Grecia, te voy a extrañar. 
Quizás si que me encontré aquí]

Friday, May 19, 2017

Después de tres semanas maravillosas, agotadoras, llenas, compartidas, queridas, soportadas de viaje familiar. Hoy, se me rompe un poquito el corazón y siento más que nunca la pena de seguir un camino más solitario.

[Hay que aprender a vivir]

Friday, April 21, 2017

Mujer de agua



Que existe detrás de una imagen. ¿Una chica de paraguas rojo?  ¿Saben lo difícil que puede ser encontrar un paraguas rojo cuando no es el momento? Durante meses sin encontrar ninguno, y después sólo basta con preguntar ¿Posso prendere il rosso?

Uno podría pensar que ir a Cinqueterre y que te llueva es una maldición, un peccato. Pero después llega un chico que no puede dejar de mirarte, y te captura y te ves. Te ves y eres esa chica del paraguas rojo. Eres esa mujer de agua que necesita de un paraguas rojo para que la proteja de la lluvia y del sol.

Parece que no puedo dejar de maravillarme de las fotos y no de la realidad, porque la realidad me está pasando por encima y yo no me he podido dar un momento si quiera para parar y estar aquí en mi cabeza. No dejo de aprender y la vida no deja de pasarme por encima. Y me estoy preguntando ¿Qué es vivir el momento? ¿Es tomárselo con calma y dormir si necesitas dormir? ¿Es salir a conocer y aprender de otras personas? ¿Es ver como se pasa la vida mientras haces cosas o mientras no las contemplas?

A veces es tomarse una cerveza en el lecho de un río maravilloso con personas que estoy conociendo, a veces es abrigarse del frío y tratar de leer y fracasar, porque los párpados pueden más. A veces es pararse un viernes y quedarse a escribir o vivir la tarde en la terraza pintando y mirando los cerros de la toscana. Es decidir fingir ser una persona de mañana para aprender de otros lugares. Es tomarse un café y preguntarse ¿Qué mierda haré con esta vida, sino vivirla? No sé si es tanto no extrañar Chile como no extrañar la rutina que te deja un par de horas para vivir. No sé si es tanto no extrañar Chile, como no extrañar el ver siempre a las mismas personas una y otra vez porque tengo demasiado miedo de conocer a alguien más.

Un mes vuela y se va. ¿Y qué queda? La felicidad de haber estado y sido, por un ratito, algo y alguien que quisiste ser.

Queda el cumplir esos sueños que quizás ya no son los tuyos, pero que anidaron tan contentos en tu corazón sabiendo que los harías realidad, que incluso dejaron entrar a algunos nuevos y aceptaron que la vida nos da lo que necesitamos y no lo que pedimos, porque a veces no sabemos lo que necesitamos.

Ahí estaba yo el 2014 imaginando que vivía en un lugar donde se veían los techos rojizos y las ciudades color crema, y casi se me pasa hasta hoy que llevo tres semanas en esa ciudad donde esta "toda la historia del arte, la arquitectura y la cuna de la civilización, junto a esas colinas verdes y esas ciudades color sienna con techos rojizos"

Y la verdad es que no quiero, no quiero que el tiempo se me escurra entre los dedos. No le voy a dejar. 


[Y ahora me iré a pintar a la terraza con vista a las 
colinas verdes y esas casas color sienna con techos rojizos]

Wednesday, April 12, 2017

He cumplido un mes de viaje y casi se me pasa la fecha. Estoy viviendo en Florencia. Y un mes ya me parece poco, hay tanto por ver, vivir, sentir.
Después de un viaje itinerante sin descanso me ha hecho bien parar aquí. Italia me ha recibido con sentimientos encontrados. Después de la familiaridad de España, la Italia me pareció extraña o será que en Milán son más pesados. Me pararon con una actitud antipática a cuestionarme, pienso que por puro prejuicio y todo se sentía extraño. Luego me he encontrado con Marianela y me recibió tan bien, que no puedo evitar sentir que la vida me está diciendo algo. Algo debo aprender de las mujeres más viejas, porque no dejan de aparecer en este viaje. Lina, Irene, Esther, Susana, Marianela, Holy, Gloria, Avelina... tanta gente de la que aprender algo.

Se puede vivir sin poseer tantas cosas, con personas extrañas, pero que te abren las puertas y te dan de comer.

Ya después de un par de semanas Italia me parece maravillosa. Verona me sorprendió con su belleza, su río, sus construcciones, su historia inventada de Romeo y Julieta. Venecia me enamoró a primera vista y por sorpresa. Es que la magia de los canales, los colores y el cielo no tiene competencia posible en el mundo. Es una ciudad hecha para el caminante y el pintor. Y Florencia, bueno, con Florencia no fue un amor a primera vista, sino todo lo contrario. Como pueden cambiar las impresiones por el cariño, el uso y las propias actitudes. Como una ciudad puede pasar de parecer gris y sucia, un edificio desvencijado, una pieza olvidada bajo las escaleras a un hogar y una ciudad hermosa es un misterio. Y todo sucedió en una noche mágica, hace exactamente una semana.

No creo que pueda olvidar esa magia de la noche fiorentina donde tuve un concierto privado con todas esas canciones que eran importantes para mi. Las luces en el río Arno, la ciudad iluminada en tonos amarillos, un chico hindu que me invita un helado y me hace sentir hermosa. Después de eso, solo queda descubrir el renacimiento. Sus grandes catedrales llenas de arte, de tanta gente apasionada por el arte y que le ha dedicado tanto, tanto tiempo. No tengo ganas de irme, para nada.

Y aunque no extraño Chile, aunque me acostumbro a vivir con otros, extraño tanto a mi gente. Nunca pensé que estaría esperando con tanta impaciencia que llegaran acá. El vivir todo sola hace que falte un poco gente significativa con la que compartir.

No sé que me depara este año, como estiraré el dinero, pero sé que podría vivir así mucho tiempo.

[El italiano va mejorando]

Tuesday, March 28, 2017

Adios España

Y me pasó la vida por encima. No es hasta ahora que terminó mi viaje por España y que decidí quedarme en el aeropuerto para hacer hora que puedo parar. Los recuerdos se enmarañarán y saltarán chispas de vez en cuando.

Nunca pensé que me podrían recibir con tanto cariño personas que conocía de poco, a través de internet. ¿Qué magia es esa que nos conecta a kilómetros de distancia? Si alguien me hubiera dicho alguna vez que al hacer un "me gusta" a una página de una saga de libros todo iba a terminar en esto, me habría reído. Pero las chicas introvertidas y con gustos raros como yo también tenemos a otras personas por el mundo.

El mundo tiene dos caras y estás dos semanas me ha mostrado su cara más hermosa, esa de gente que comparte lo que tiene. ¿Qué es mucho y qué es poco cuando alguien te da de lo que tiene? Eso he descubierto que lo es todo. Y pienso que será uno de los aprendizajes de este viaje. Es algo que se puede leer, ver en películas, escuchar de historias, leer en blog de viajes, pero no es hasta que lo experimentas en ti mismo que entiendes realmente su poder. Y eso te hace querer ser mejor persona, porque dar felicidad y acoger a alguien más es algo que no tiene un valor cuantificable para esa persona y hace que el bien se extienda por el mundo. Que el mal, la crueldad, la violencia, la injusticia existe... no hay duda. Mete tanto ruido que no se puede acallar. Pero por cada mala acción deben existir al menos otras tres personas que intentan hacer algo bueno por otros. Y tú solo te enteras cuando te toca a ti de la forma más evidente. Cuando hay un alguien que no tiene ninguna razón culturalmente válida para darte algo (no es tu familia, no es tu protector, te conoce de poco) y sin embargo, te da algo de si mismo, sólo por ser tú.

Y bueno, he aprendido que hay que dejar ir las cosas y que resulta más fácil cuando vas de viajero itinerante. De repente tu hogar es un espacio mental, un espacio virtual y una mochila. Y descubres que mientras la cama sea cómoda, no extrañas nada la tuya. Que mientras tengas tu propio espacio, este es tuyo, por el tiempo que dure tu estadía y no necesitas una casa. Que la distancia hace que hables más con aquellos que amas, porque sabes que te extrañan y quieres estar presente para ellos y compartir un poquito de lo que vives.  Que puedes perder algunas de las cosas materiales que más atesoras y que da pena, pero que a la larga no importa. Porque también hay que dejar ir las cosas buenas para que lleguen cosas mejores.

He aprendido que es más fácil dejar de comer que dejar de entrar a lugares mágicos, que es más sencillo pasar de largo por vitrinas que decir que no a regalos y que estás dispuesto a probar cosas nuevas cuando te las invitan. He aprendido que el cuerpo se porta bien, aunque no lo cuides mucho y le exijas el doble, pero que es la energía vital la que lo mueve. He aprendido que no puedo conocerlo todo, ni puedo llevar un ritmo frenético por siempre.

Aprendí que si era cierto que hace un par de años deje ir este viaje. Ha sido hermoso no llegar con expectativas irrealizables, ni ver Europa con un aire idealizado, sino dejarme sorprender por las cosas que van surgiendo día a día. El cariño de la gente que me acogió, la luz de los atardeceres, la primavera en contraste con los edificios, el bosque de Gaudí, el reflejo en los estanques de la Alhambra, el trabajo de sus paredes, el jardín del Alcázar de Sevilla. Los patios de naranjos. Una conversación con un amigo, un libro en un parque, recordar pasajes de libros paseando por esos lugares que han inspirado a tantos, el mar, las sorpresas de romper el itinerario  y de no cumplir con lo pensado. Y el agrado de parar un momento a reflexionar. De disfrutar estar con gente todo el tiempo y el disfrutar de estar sola. El querer ser mejor persona y pensar menos en el dinero. Que sencillo que resulta pensar menos en el dinero cuando descubres que te alimentas de felicidad. Y que complicado es ponerse creativo para hacer esto sustentable.

Todos están felices de que este cumpliendo un sueño. Y yo no puedo dejar de pensar que no, esto no es un sueño. Y si lo es, no quiero cumplirlo, quiero vivir en él. Mientras voy cumpliendo pequeños sueños de mi vida que cree o atesoré desde que era niña. Cuando pensaba que estudiaría y viviría en Florencia (y me estoy yendo a Italia!), cuando pensaba en recorrer la Alhambra, cuando quería conocer el Patio de los Naranjos de Sevilla (y me quedé con las ganas, pero si que conocí muchos patios de naranjos), cuando pensé en visitar las obras de Gaudí (y dejé varias para la próxima visita, porque a 20 euros la entrada no hay bolsillo). Tantas pequeñas cosas que aun quedan por venir también y que quizás nunca sucedan (un concierto de Loreena Mckennitt, un atardecer en Santorini, pasear por ruinas romanas y griegas con mi papá, ir a las highlands). Esos son sueños, vivir viajando fue algo largamente meditado. Y cuando lo cuento sorprende en todas partes. ¿8 meses? ¿Qué te ganaste? ¡Me voy contigo!

Pues no me gané nada, sólo trabajé y recibí el apoyo de mi familia. Decidí parar el mundo y aprender nuevas cosas, vivir de otras formas. Transformarme y aprovechar de ver cosas hermosas que siempre quise ver. Cambie de estado y dejé de soñar y ahora... Ahora es que no me imagino una vida en función de algo más, tengo que empezar a vivirla en todo su potencial. La vida no puede ser un sueño que uno tenga que cumplir, tu sueños tienen que ir ocurriendote mientras vives. Porque no vale vivir la vida que no queremos estar viviendo.



[Y ahora,
 a frenar un poco la vida]

Thursday, March 16, 2017

Córdoba me ha recibido con la magia de las emociones. Me he pasado toda la semana tratando de sentir la maravilla que estoy viviendo y no sólo de vivirla con cotidianidad. Y hoy, finalmente ha sucedido. Más que esos chispazos en Toledo, más que esos edificios y pinturas alucinantes de Madrid. Fue descubrir cómo andar en micro y pasear por un centro que parece tanto un centro. Sabía que los españoles que llegaron a Chile venían en su mayoría de Córdoba, por el guadalquivir. Y que mucho teníamos de ellos, pero no fue hasta llegar y sentir esa atmósfera tan fina, tan intangible que me recordaba a casa, que no me di cuenta.

Y luego, después de ver que me quedaría en un villa bonita, en una pieza bonita, salí a recorrer...
And suddenly the sun came out. Caminaba sin mucho rumbo por la rivera pensando donde sería un buen lugar para comer y de repente, alumbrada por el sol y con las tonadas de un contrabajo, ahí estaba: La puerta Romana.
No sé puede explicar la sensación de alimentarse escuchando las lluvias de Castemere mientras miras y sientes que si, este momento existe.
Las callejuelas, las guitarras españolas, las ruinas, el puente, la luz y el cielo al anochecer. Y esta cama tan abrigada contra el invierno de afuera.

Esto es esa casa que uno se lleva a todas partes consigo, en ese lugar parecido al corazón.

[Y parece que sólo me 
falta la compañía de al lado :P]