Saturday, October 14, 2017

Creo que tengo mucho tiempo libre y pocas personas que hayan experimentado lo mismo que yo. Sigo en el limbo, pero luchando por retener lo que sentía cuando estaba viajando. Parece el destino del eterno inconformista. Cuando me movía, necesitaba parar. Ahora que estoy quieta, necesito de nuevo movimiento. Tanto tiempo hace que me ponga a pensar y a dejar de estar en el presente.

Siento que quiero solucionar algo que aún no es un problema, sólo para hacer algo  y adelantarme a los posibles errores. Y la vida diurna me está pasando nuevamente la cuenta. Tengo un cansancio que no me puedo sacudir, y me mata mis horas más productivas, las de la noche.

Y me aterra el futuro, el seguir en este limbo o el estar tan ocupada trabajando que no me quedará tiempo ni para existir más de dos días a la semana. Pero soy afortunada. Afortunada por conocerme. Por saber que si esto es bajo la rueda, es que he mejorado con los años. Saber que el tener otro horario y arrebatarle cada día momentos de profunda alegría a la vida, son la solución.

Necesito aprender a no ponerme estos pesos imaginarios y necesito algo más mio. Nunca me deja de sorprender como es que le pedimos señales a la vida, en plan de broma, en plan de pataleta. Y va ella y nos lo tira en la cara - o en el kindle- y lo dice con todas sus letras. Estoy más cerca de mi vida ideal de lo que he estado nunca. Y lo que más me asusta es vivir sin un propósito. Pero yo puedo construir ese propósito y qué si es trabajar dos años para después irme seis meses a hacer algo más. Lo importante es que el tiempo no se me vuele entre las manos. Yo necesito poder decir esto:

If the day and the night are such that you greet them with joy, and life emits a fragrance like flowers and sweet-scented herbs, is more elastic, more starry, more immortal- that is your success.


[Y eso es un propósito] 

Tuesday, October 03, 2017

Limbo

Conocí Escocia, hace una vida atrás. Llevo casi un mes en Irlanda y estoy en una especie de limbo, tratando de ver que oportunidades se presentan y que quiero hacer. No me quiero ir aún, pero el tiempo pasa y todos me miran preguntando ¿Y ahora qué?

¿Qué quiero de mi vida?
¿Hacia dónde voy?

Tantos posibles caminos, que lo único que sé es que me toca experimentar y tratar de sacudirme esta sensación de no estar viviendo. Pasé seis meses hermosos viviendo sólo en el presente. Y ahora que me preguntan por el futuro, me siento pérdida. Pérdida porque ninguno de los caminos que veo me convence y muchas decisiones me asustan.

¿Qué es lo que sé?

- Me quiero quedar aquí un tiempo más. ¿Qué es un tiempo? Más meses, quizás un año. Quizás no sé.
- Quiero volver a sentir la vida sin rutina, pero sin preocupaciones.
- Quiero seguir pintando tanto como ahora.
- Quiero seguir viajando y conociendo.
- Quiero seguir leyendo y disfrutando de series y películas.
- Quiero un hogar que sea mío.
- Quiero ayudar a otros.
- Quiero tener un grupo de personas cercanas.
- Quiero cruzar el atlántico cuantas veces lo desee.
- Quiero escribir más.

Tendré que meter todas esas cosas en la juguera y descubrir como vivirlas.

[Mar de incertidumbres] 

Thursday, August 24, 2017

La etnografía de los espacios en tránsito

He pasado muchas horas en aeropuertos esperando vuelos, y es la segunda vez en menos de seis meses que quiero pasar algunas horas en el aeropuerto de Barajas, pero nunca lo había hecho en la noche. Hay una atmósfera distinta en este grupo de trasnochados que esperan un vuelo por la mañana sin querer o sin poder dormir. Algunos matando el tiempo, otros aprovechando el precioso regalo de vivir unas horas en un ambiente extraño. Tiene mucho de estar de paso, de estar en espera de algo. Todos estamos en un pequeño oasis de tiempo antes de seguir ruta, pero sin duda que las caras cuentan historias muy distintas, a pesar del sueño y las futuras ojeras. Y el estar en ese punto intermedio entre poder viajar en avión y no poder pagar por un hotel y un traslado de madrugada. ¿O hay gente que prefiere vivir estas tranquilas horas en el aeropuerto?

Lo que es yo, he descubierto que no hay nada como estar en tránsito para ponerse a pensar y encontrar palabras que poner por escrito. En este momento mis pensamientos van para todos lados, tratando de descifrar el idioma en el que habla la pareja de al lado mío ¿Será portugués? ¿Será un italiano regional?, tratando de recordar los sentimientos de esta mañana, las reflexiones del viaje en bus.

Creo que me tengo que quedar con la epifanía de hoy:

Esto no puede ser el período "especial" de mi vida, esto tiene que ser mi vida y el trabajo en la rueda, el período "especial" de mi vida. Qué si uno dura 2, 3, 5 años y el otro unos meses. Cuando el tiempo se transforma en un elástico y pierde su organización 5 o 6 meses son toda una vida. Son incluso más que 2 años continuos de rutina de trabajo. Le dan un sentido a esos días de trabajo que yo no imaginé nunca que la vida podía tener. Va más allá que los malos ratos valieron la pena. Estos meses han transformado a mi trabajo por conseguirlo en algo que no puede ser visto en dinero. Que ganas de haber sabido en esa época que la retribución por el trabajo iba mucho más allá del reconocimiento o el dinero que me pagaban, que estaba en lo que yo hacía con ese dinero.

Podría dejar que se fuera entre los dedos, alcohol, vacaciones, comidas ricas, pequeños lujos diarios. Podría transformarlo en una casa, en seguridad, en más estudios. O podría usarlo para vivir una vida completamente distinta a la armada por otros, por la sociedad, por mis miedos.

Quizás algún día mi trabajo sea tan autobiográfico que mi vida sea mi trabajo y mi trabajo mi vida. Hoy ver a Picasso me enseñó que existen las personas que logran eso. Pienso que esa debe ser mi búsqueda a futuro. Poner el aprendizaje que me ha dado todo este tiempo que he tenido para experimentar y vivir de otra forma y unirlo "a la vida normal". Lo que sea que eso sea.

Siempre me he jactado de saber que la vida es corta, das dos pasos y ya se acaba. Pero este año siento que por fin he vivido de verdad. Que hasta antes de este año no había experimentado la vida en toda su potencialidad. Las fuerzas del equilibrio dicen que no todo puede ser así siempre, pero es mágico descubrir la potencialidad que tenía la vida y saber que esta al alcance. Saber que es lo que me hace sentir así de bien. Me pasaba la vida buscando un sentido, y he descubierto que el sentido esta en vivir. Menuda frase de cliché, pero es que hasta que no sabes realmente lo que puede ser la vida, no te pones a pensar en la pérdida de tiempo que es vivir de cualquier otra manera. Después de todo, damos dos pasos y ya se acabó ¿No deberíamos hacer de esos dos pasos los más eternos que podamos?

[A unas horas de atrapar sueños

Thursday, August 17, 2017

Algo ha sucedido. De repente veo las cosas y no me parecen imposibles. Y ya ni siquiera me preocupa hacia dónde va la vida, qué será de mi, qué estoy haciendo.
Soy un velero que navega hacia donde le llevan los vientos. Y podré con las cosas que vayan surgiendo o haré mi mejor esfuerzo y sino, siempre puedo cambiar rumbo. Es el privilegio de tener una manta de seguridad.

¿Qué haces cuando te das cuenta que la vida es esto que tienes en este presente? ¿Que no hay más? Pues intentas recordar los malos momentos para atesorar los bellos momentos que vives. Dudo que se pueda estar mejor de lo que estoy ahora y eso mismo debería traer un equilibrio. Estoy demasiado arriba de la rueda y ya debo empezar a bajar, para no olvidar que la vida es una rueda.

Ya es hora de dar en vez de tanto recibir. Es hora de preguntarme como crear un puerto donde atracar mi velerito cuando se venga el invierno o la necesidad del hogar. Es hora de empezar a cimentar todo el aprendizaje.

[En paz]

Sunday, August 13, 2017

Hoy recordé que llevo más de 10 años queriendo visitar europa y por un segundo me traslade a ese momento y sentí las ansias locas, todo ese deseo contenido antes que lo dejara ir. Mañana iré a Valencia, donde vivía esa persona que me dijo cuando tenía 14 años que visitar Europa era caro y no era tan sencillo como llegar aquí y viajar. Yo veía el atlántico como un obstáculo tan grande que una vez que llegara aquí todo estaría cerca.

Y en cierta forma, así fue. Pienso que lo que les impide ver a los europeos que los países están tan cerca es justamente lo cerca que están y lo poco atractivo que eso los vuelve. Siempre puedes dejarlo para después. En cambio desde latinoamerica, todo está más lejos y para aquello que lo queremos conocer todo, implica tenerlos siempre presente.

Ahora Europa me parece tan cercana, limitada solamente por el dinero que puedas tener claro, pero solo basta con tomar un avión, un bus o un tren y saltas a otra cultura y otro paisaje. Así que si bien siempre será un tema de dinero, y el atlántico sigue siendo un obstáculo. Sé que esto es posible y no está fuera de mi alcance.

Ahora veo en la televisión un documental de alguna ciudad  o país al que aún no he ido y quiero tanto ir, y saber que está ahí, a un pasaje que no me dejará en la pobreza, es algo que no puedo dejar ir aún.

[Y la familia si viene por aquí]

Monday, July 03, 2017

Manifiesto de otoño



Por Cristian Warnken

Le pido a una vecina que por favor, no barra las hojas de otoño que se han acumulado estos días en nuestra vereda común. Me mira extrañada. Sonríe....


Comprendo que sea difícil entender a un vecino que defienda el derecho de las hojas de los liquidámbares y los “ginkgo biloba” a permanecer ahí, para ser contempladas, para ser pisadas (algunas crujen), para jugar con ellas.

Las hojas del otoño en nuestra ciudad desafían nuestros intentos de tener todo bajo control.

Innumerables hojas amarillas, rojas, castaño, caen y caen sin tregua, como diciéndonos: “Todo cae, pero caer es hermoso.
Eres también una hoja de tu propio otoño, batida por el viento, déjate caer".

Somos pasajeros. Destellos en la noche.

Pensamos que aceptar eso con resignación significa asumir una humillante derrota, la derrota ante la finitud y la muerte.

Pero el mismo otoño —gran maestro de las estaciones— se encarga de enseñarnos que envejecer y declinar es bello.

El otoño no se hace implantes ni liposucciones a sí mismo.

No busca prolongar artificialmente la primavera, esplende con el máximo de intensidad en el momento mismo de eclipsarse, igual que las estrellas que, cuando colapsan, estallan en un espectáculo pirotécnico de adiós.

El cielo se ha encargado de hacer del ocaso una fiesta y no un funeral. ¡No barramos las hojas de este otoño, dejémoslas el máximo tiempo posible acompañarnos en nuestro fugaz paso por esta tierra!... Si los niños no pisan las hojas de otoño desde temprano, - ¿qué tipo de adultos serán mañana?

La mayor parte de nuestras neurosis, frustraciones, rabias y falta de sabiduría para vivir nacen de que nadie nos ha enseñado a envejecer y a morir...- salvo el otoño.

Pero para mirar y aprender de las alfombras de hojas, hay que tener tiempo. ¿Y quién tiene hoy tiempo?

No tenemos ni tiempo para detenernos para entender que nosotros mismos somos el mismo tiempo que se nos va.

En estos días vertiginosos, en que malgastamos la poca vida que nos fue dada en tacos interminables, en correr de asunto en asunto, de “evento” en “evento” como sombras, y en que hemos dejado de vivenciar la vida como el mayor acontecimiento de todos, es bueno arrimarse a un árbol de otoño.

Permanecer junto a él lo más que podamos y decir como Fausto, embelesado y redimido ante Helena: “El espíritu no mira ni hacia delante ni hacia atrás. Tan sólo el presente es nuestra felicidad”.

Es interesante que el arquetipo del nihilista, el Fausto que no sabe gozar del presente —salvo en este diálogo con Helena y en la escena final de la obra— y es devorado por sus deseos insaciables y el futuro, encarne por un momento lo que el mismo Goethe llamó “la salud del momento”.

Mientras miro embelesado caer las hojas de los árboles de este otoño, compadezco a los que veo correr desaforadamente tras un éxito ilusorio y vano.

¿Qué Presidente de la República, político, empresario o estrella de rock tiene tiempo para perder deambulando entre las hojas, con amigos y no con asesores o guardias personales? ¿Cuántos de nosotros mismos no estamos secuestrados por nuestros propios éxitos?

Pregúntate dónde está “tu” otoño, cuántas hojas contaste en la vereda de tu calle, y serás mejor gobernante, mejor empresario, mejor artista, mejor hombre.

No es en las encuestas, en los “focus groups”, en los indicadores económicos, en los gráficos de fastidiosos y monótonos “power-points” donde están las respuestas.

La respuesta, como dijo Bob Dylan —que está cantando mejor que nunca a sus 70 años—, “está temblando en el viento”.

No es cierto que para ser un mejor país necesitamos sólo más “emprendedores”—como se repite tanto hoy.

Lo que el mundo necesita hoy con urgencia son más contemplativos, más sabios, más habitantes del instante, más guardianes del otoño.

Por eso, querida vecina, no barra esas hojas, que no son hojas sino espejos, letras de un alfabeto inmemorial que de nuevo debemos aprender a leer, para volver a ser.


[Hoy me siento en casa, 

y me iré a contemplar el otoño en el verde del verano]

Saturday, June 24, 2017

Carta a la chica que recién comenzó a escribir este blog

Aparentemente el 2007 sigue siendo el año donde más tuviste que decir o escribir en este blog. No es que no lo haya intentado, quizás tuve menos cosas que decir, quizás estoy viviendo más.

¿Porque vivías harto en tu cabeza, sabes?

Eso está bien, en algún momento dejarás de sentirte como un bicho raro y te aceptarás con todas tus peculiaridades. La mayor de todas es que vas lento por la vida, o quizás no. Quizás lo correcto es decir que vas a tu propio ritmo. Y eso te ha llevado muy lejos. Literal y figurativamente hablando.

¿A qué no puedes ni adivinar de donde te estoy escribiendo esta carta?

Te lo diré, estás en una pequeña habitación para ti sola en Sarajevo. Si, Sarajevo. Quizás tienes que ir a buscarlo al mapa, quizás recuerdas que aquí fue donde asesinaron al archiduque Franz Ferdinand, el heredero del imperio austro-húngaro.

¿Cómo es que llegaste a Sarajevo 10 años después? En bus, claro. Desde Belgrado. En algún punto, 9 años después de que te imaginaras viviendo en Italia y conociendo el Partenon, google maps te llevó a preguntarte que había en estos países de los balcanes, que tanto miedo causaban y que tan lejanos parecían y simplemente no pudiste con las ganas de conocer. Te lo digo, tu pasión por Italia pasó a segundo plano (Aunque mientras estuvimos ahí resurgió, queda más y más en el pasado).
Y no creas que en 10 años te volviste valiente. Hace 3 semanas cuando estaba en Koufonisia (Si, yo tampoco había escuchado de ella y gracias a internet también descubriste esta isla paradisíaca donde decidí volver a pasar unas vacaciones de ensueño), no me pude dormir de la ansiedad que me generaban dos cosas:

- No tener ticket para el ferry que salía al otro día muy temprano de la isla
- Tener miedo de como llegar a Sarajevo desde Belgrado, porque había muy poca información y todo el mundo hablaba de lo peligroso de los caminos, la conducción y las montañas.

Así que un par de cosas. No te has vuelto más valiente, sólo sigues igual de obstinada. Y te lo tengo que agradecer, si no estuvieras tan empecinada con llegar acá en este momento, estoy segura que yo no estaría aquí. Es esa obstinación la que te hace sacar valor y cobijarte en la racionalidad de pensar que si otros lo han hecho, tú también puedes. Y si, fue raro tener que comprar el pasaje, pero tu estudio de las cosas y tu lento dejar ir y prepararte para lo que sea que surja, te ha surtido efecto.

Esa fuerza que recién descubriste al salir de tu depresión te acompañará durante al menos estos diez años. Y nos hará invencibles frente a nuestros propios miedos. Esos cambios de humor también han disminuido bastante, aunque a veces aún vuelven. Los he aprendido a apreciar.

Y me asombra la claridad con la que veías las cosas. No sé porque he caído en la necedad de los adultos de pensar que los adolescentes sólo ven cosas parciales. Me gusta que me recuerdes que no es así cada cierto tiempo. Me gusta ver que tampoco he cambiado tanto, quizás te guste saberlo. Necesitabas tanta validación. Y ya no necesitas saber tantas cosas. Tomaste un camino y aquí estamos. Hay cosas que nunca tendrán sentido, porque simplemente son. Hay gente que disfruta dañando. Hay quienes que no pueden o no quieren evitarlo. Y hay tanta tanta gente siendo mejor persona y ayudando al resto, algunos hasta lo hacen con mala cara y todo, pero ayudan. Tenemos que seguir trabajando en cultivar la fuerza para soportar los malos momentos. Esa que recién encontraste y que es una pequeña llamita que a veces tu cabeza quiere apagar, bueno. Ahora es una chimenea que calienta una casita bastante confortable. Vamos a ver si la puedo hacer crecer hasta que pueda calentar a un pueblo, una ciudad, un país. Es una linda forma de pensar.

Y si, te has tirado al vacío un par de veces. Y siempre ha sido para mejor. Aunque no lo creas, hacer amigos se te volverá más fácil. Y se te pasaron rápidamente las ganas de que el tiempo pasara. El tiempo solo ha andado más rápido, pero créeme, lo has aprovechado y vivido al máximo, tal como querías vivirlo. Lo único que te pesa un poco es no haber tenido una relación seria y duradera. Pero puede ser porque todavía no estemos listas. Te curaste de las idealizaciones, pero no del estar más cómoda contigo misma que con otro y aún no ha llegado nadie a hacernos cambiar de opinión. Nadie que hayamos dejado. Si soy honesta, sigo corriendo como tú cada vez que le gusto mucho a alguien.

Y ya no extrañas a tu amiga de la misma manera, parece increíble pero algo se rompió y aún no sabes como repararlo. Ya no es igual, pero hay unas palabras que te tengo que decir, porque me habría gustado que las recordaras cada vez que sientes que las personas son demasiado, cada vez que estés enojada, frustrada, cansada. Para que te den perspectiva. Es esa perspectiva la que quizás termine de sanar la relación con tu amiga. Al menos así lo espero.

There isn't time -- so brief is life -- for bickerings, apologies, heartburnings, callings to account... there is only time for loving -- but an instant, so to speak, for that. - Mark Twain

No hay tiempo Carla. La vida es realmente demasiado corta para llevar resentimientos, cuentas pendientes, rencores. Si no lo sabrá esta ciudad. Todo puede terminarse tan rápido. Tú tía falleció, esa que era casi una extraña, que tu sabías que te quería como se supone que quieren las tías. Esa que te acogió en su casa y se transformó en todo lo que necesitaste. Tu amiga, tu mamá, tu mentora, tu cable a tierra. Es en parte gracias a ella que tienes una buena relación con tu mamá ahora, libre de culpas, resentimientos y cuentas pendientes. Y aún la extrañas mucho. Si pudiera mandar esta carta, lo único que te pediría es que le dijeras que se chequeara más a menudo porque no es inmortal. Quizás no cambiaría nada, porque sigo pensando que las cosas ocurren porque deben ocurrir, pero es lindo de pensar.

Te tengo malas noticias, te sigue costando un montón hacer cosas por alguien más. Pero si encontraste razones para ser feliz. Y si has aprendido a ser un poquito menos egoísta semana a semana. Pero se siente como si nos faltaran vidas para realmente conquistar eso.

Miro por la ventana,
Esos puntos lejanos
Que intentan reflejar,
El brillo de las ilusiones.
Y me doy cuenta,
Que todo puede ser en esta vida
Un día más vuelve a empezar
Duerme la luna, ya se va
Busco café, oigo llover y pienso en ti

Empaque mis esperanzas
Algunos libros, un par de sombreros
Mis ganas de aventuras,
Los consejos que me dieron,
Las cosas que aprendí,
Esa sonrisa que me diste
Esas lágrimas que me regalaste,
Mil recuerdos
Y un poco de amor.

Salí por adelante
Dejando los malos pensamientos
Hacia un nuevo rumbo
Por caminos nuevos
Inicie la etapa
Hacia mi felicidad
Con pasaje sin retorno,
Recordando a quienes quiero.

Tengo pasaje de retorno flexible, pero todo lo demás. Todo lo demás ocurrió un 12 de marzo casi 10 años después de que lo escribiste. Sin saber que estabas siendo profética.

Y el año pasado leí 100 libros. ¡100! Este año juro que lo he intentado, pero viajar y vivir se están metiendo en el camino. Y puede que ni tu entiendas que me queje de eso, porque estoy viajando, eso que sueñas con hacer. Aún no estoy lista para contarte la realidad de viajar, las emociones contradictorias que produce y cómo pasas de la maravilla de conocer y aprender al cansancio y la tristeza de sentirte lejos, sola y desarraigada. No puedes tener uno sin el otro. Pero supongo que son formas distintas de conocer. Ya no te sentirás rara por leer, conocerás tantos amigos producto de eso! Leer incluso te llevará a Lima y a España y te dará más de lo que jamás te imaginaste. Créeme, no eres la única con esa pasión. Y harás grandes amigas.

No has vuelto aun a isla de Pascua. Te viniste a Europa, así que no puedes quejarte. Pero si que volviste a esa realidad paralela y pausada que son las islas, que las hace parecer paradisíaca con ese mar por todos lados. Ojalá pueda volver a Grecia y esto no se transforme en un tema de las islas a las que después no volvemos.

No sé si nos iremos de Chile. Es cierto que ya llevo tres meses viviendo y viajando fuera, y que es en gran parte porque tu querías tanto salir. Pero ya no estoy tan segura que Chile sea un país tan falto de oportunidades o podemos preguntárselo a los Serbios y los Bosnios. Ni siquiera se si quiero  quedarme o volver, cruzaré ese puente cuando llegue. Si estoy agradecida de que nos hayas traído hasta acá y exista un puente que cruzar.

Si amas todo lo que puedes, a veces es suficiente y a veces se queda corto. Si eres feliz, casi siempre. Si eres más empática, aunque puede que eso sólo sea madurez y no mejora de carácter. Y si, todo sigue dependiendo de la perspectiva, es esa la que te permite ser feliz.

"Solo me queda por decir... que creo que voy a cambiar cuando salga de mi nidito y me vaya a vivir al mundo real, me quedan dos años todavía y pienso aprovecharlos, tengo la sensacion de que son mis últimos años de niñez alargada.

En fin... sigo tan rara y feliz como siempre, en general."

Si, creciste cuando te fuiste del nido y fue lejos la mejor decisión que tomaste. Y también aprovechaste esos dos años más. Desde el tiempo sólo los puedo mirar con nostalgia, porque cada vez te vas más lejos de tu familia y cada vez los extrañas más. Y te sientes tan dividida. 

Y desde Sarajevo te digo, sigues tan rara y feliz como siempre. Ahora sólo has encontrado a más raros por el camino. Y ya no estás tan sola. 

Ah, y entremedio estudiaste psicología, trabajaste dos años. Y te fuiste preparando lentamente para cumplir tus sueños. Estos dejaron de ser sueños en el camino y se transformaron en tu vida. Y aquí estás. Leyendo, pintando cada vez mejor, tratando de escribir un poco más, conociendo mucho y tratando de descubrir si las ganas de tener un hogar le pueden a las ganas de ver mundo. 

[Que lindo es conquistar miedos]

Sunday, June 18, 2017

La magia de poder escoger

Cuando me fije en ella vestía completamente descoordinada. Una chaqueta de cuero rojo, una falda con reflejos dorados y unos zapatos cafés que habían visto mejores días. Paseaba por las calles de Sofia buscando la escultura de una niña que leía y en su camino se encontró solo novias. No importaba, la caza de la escultura era sólo una excusa para salir a caminar y aprovechar su último día en Bulgaria.

Tiempo después me di cuenta que ella nunca vestía sin coordinar, pero desde que viajaba ya no le importaba tanto. ¿Morir de frío para verse bien? Los resfriados ya no son tan lindos cuando te obligan a quedarte encerrada. O eso decía. Muchas cosas habían cambiado en apenas unas semanas.

Ya no le daba vergüenza preguntar. Ya no sentía que debía conocerlo todo. Sabía aprovechar una pieza amplia y luminosa, una botella de whisky y unos lapices de colores. Sabía decir que si a las oportunidades aunque por su cabeza pasaran escenarios improbables de raptos y asesinatos. ¿Cuántos miedos cargamos por ser mujeres? ¿Cuánto estamos dispuestos a dejar que nos condicionen?

A veces se despierta y no puede creer que el tiempo existe y no esta constreñido a los fines de semana. A veces se despierta y decide volver a dormir, porque la vida es muy corta para no hacer lo que necesitas hacer.

Y un día se mirará desde el futuro, y se fijará en la chica de la chaqueta de cuero rojo que vestía completamente descoordinada y se preguntará ¿Qué pasó con ella?

O dirá, esa fue la semilla.

[Sofia]

Tuesday, June 13, 2017

93 días



Es curioso como la mente va jugando con uno, como te imaginas las cosas pero a la vez eres incapaz de pensar en los detalles.

¿Qué significan 93 días de viaje?

Que ayer cumplí 3 meses y ni me acordé, porque ya no me siento de viaje. Más allá de las obviedades de estar en movimiento, cuando tu vida es movimiento, encuentras rutinas y te das cuenta lo sencillo que es conocer gente nueva y adaptarte a una vida. 3 noches en la misma habitación ya hacen de una pieza tu hogar y sientes que no podrás seguir, pero ahí estás de nuevo. Y miras el mundo y la hermosura te cura todos los problemas, porque la belleza y la magia de conocer, pueden con la soledad y los problemas prácticos.

¿Qué puedo decir después de 3 meses?

Que es más fácil extrañar cuando sabes y recuerdas y sientes que extrañas. Que la distancia y la diferencia de horas, y especialmente, la diferencia de vida, son un gran peso en las relaciones. Requieren de mayor trabajo, porque ojos que no ven, corazón que se olvida.

Que el azul infinito del mar mediterráneo lo puede curar todo. Me quedé en las islas griegas con el corazón roto, sintiéndome más sola y lejana que nunca, pero esa inmensidad del mar... Verlo vale muchas cosas.

Que todo es cosa de costumbre. La cama donde uno duerme, lo extraño de un idioma. Las cosas van surgiendo, no te mueres en el intento de solucionarlo y ya después todo es familiar. Y recuerdas con risa lo mucho que algo te angustió o preocupó, hasta que aparece nuevamente lo desconocido. Y pasito a pasito, tu zona de confort crece.

También aprendí que la vida es demasiado corta para guardar resentimientos cuando te necesitan, que hay que dejar las cosas pasar.

Que la paciencia y la tolerancia son más sencillas con extraños. No sé porque estamos dispuestos a aguantar más cosas de desconocidos, para vivir. Quizás sea que no volveremos a vivir con ellos y por un ratito se pueden aguantar las cosas. Quizás es el inicio a practicar más tolerancia.

Que uno sigue siendo el mismo, que no hay grandes cambios radicales, que esperas ir por el camino correcto.

Que tienes menos idea de que quieres hacer con tu vida, pero por el momento las cosas están bien.

Que hay que buscar como generar ingresos y hacerlos crecer de forma inteligente, si quieres independencia. Quizás esa sea la meta, poder agarrar y partir, generando el propio salvavida.

Que hay otras formas de vivir, que me vendré a Grecia de vacaciones cada vez que pueda. Que la vida te va ayudando a crear oportunidades.

¿En verdad necesito la casa? ¿El auto? ¿Cuantas cosas hacemos para sobrevivir porque nos matamos trabajando?

El experimento de estas dos semanas era ver que se sentía una mini rutina y un poco de trabajo diario a cambio de lo básico y ¿Sabes Carla del pasado?

No se siente trabajar. Tienes vida para descansar, pintar, leer, estar con gente, pasear, ver series, recuperarte de un resfrío. Puedo dedicar 4-5 horas netas a hacer cualquier cosa, y se siente como si no estuviera haciendo nada que me fuera a quitar los segundos que corren. Porque ya no corren. Han pasado solo 3 meses, y se siente una vida. Venecia, la mezquita de Córdoba, mis infinitos paseos por Florencia. Están tan atrás, guardados en un lugar especial con el mar celeste de Koufonisia, con esa sensación de ¿De verdad ocurrió esto? Y saber que si, que existió, fue importante. Sólo el tener por delante algo tan especial hace que pueda seguir adelante. No sé para donde va la vida, no soy capaz de visualizar el futuro, pero eso se siente increíblemente bien. Me siento llena de contradicciones.

[Grecia, te voy a extrañar. 
Quizás si que me encontré aquí]

Friday, May 19, 2017

Después de tres semanas maravillosas, agotadoras, llenas, compartidas, queridas, soportadas de viaje familiar. Hoy, se me rompe un poquito el corazón y siento más que nunca la pena de seguir un camino más solitario.

[Hay que aprender a vivir]